San Pablo (KW) — El Concejo Distrital de Tumbadén fue escenario de una sesión candente, donde parte de los regidores cerraron filas en defensa del alcalde, en medio de un pedido de vacancia desarrollado el miércoles 25 de febrero, en el auditorio de la Municipalidad Distrital de Tumbadén.
El resultado de la votación terminó con 4 votos en contra de la vacancia, incluido el voto del alcalde, y dos votos a favor de la solicitud. La ley señala que para que proceda la vacancia se deben alcanzar los dos tercios de votos a favor de ella, lo cual, no ocurrió.
Tras la sesión, el burgomaestre distrital lanzó una fuerte acusación: aseguró que el solicitante de la vacancia sería un extorsionador, señalando que él y su madre le habrían pedido la ejecución de una obra de un puente y, al no obtenerla, impulsaron el proceso. Una denuncia grave que ahora deberá ser probada.

Pero eso no fue todo. El propio alcalde confirmó que alquila una camioneta perteneciente a su sobrino, hecho que ha generado más cuestionamientos y suspicacias entre la población.
Por su parte, el solicitante de la vacancia Gilmer Vásquez Ayay afirmó que la corrupción estaría avanzando dentro de la municipalidad, denunciando presuntas compras sobrevaloradas y un uso irregular de los fondos públicos.
La batalla aún no ha terminado. Vásquez Ayay señaló que apelará ante el Jurado Nacional de Elecciones para que sea la última instancia en decidir sobre la situación del alcalde.
Nuestro equipo de prensa viajó hasta el distrito para recoger las versiones de ambas partes y ser testigo de lo que muchos ya califican como un “blindaje municipal”.